Diabetes Melitus en el Perro

La diabetes mellitus (DM) en una enfermedad caracterizada por la deficiencia absoluta o relativa de insulina, que conduce a una hiperglucemia crónica con síntomas en general característicos.


Diabetes Melitus en el Perro

Existen 2 tipos de diabetes mellitus: el tipo I, que se caracteriza por la deficiencia absoluta de insulina debido a la destrucción de las células ß de los islotes pancreáticos y el tipo II, que cursa con unos niveles insuficientes de insulina y con una resistencia periférica (receptor) a la acción de la misma. Además, en función de la necesidad de administrar insulina, la enfermedad se clasifica en insulino-dependiente (IDDM) o insulino-independiente (NIDDM). Dependiendo de la gravedad y de la funcionalidad pancreática, el tipo II puede ser IDDM o NIDDM. En la gran mayoría de los perros, cuando la enfermedad es diagnosticada es necesario la administración de insulina.
Las causas pueden ser muy variadas, desde infecciones a pancreatitis existiendo factores predisponente como la obesidad..
La incidencia en el perro se sitúa entre 7 y 9 años. Es más frecuente en hembras no castradas.

La sintomatología es debida a la hiperglucemia (aumento de azúcar en la sangre) y es característica la aparición de polidipsia (beber mucho), poliuria (orinar mucho), polifagia (comer mucho) y pérdida de peso. Estos síntomas son variables, dependiendo de la gravedad de la enfermedad y pueden aparecer junto con otras complicaciones como por ejemplo cataratas..
El diagnóstico de la diabetes mellitus en el perro se establece mediante una anamnesis y exploración física completas y con la presencia de un aumento de azúcar en la sangre en ayuno (> 180 mg/dl) y presencia de azucar en la orina.

Tratamiento

El tratamiento de la DM no complicada se basa en la administración diaria de insulina, una dieta adecuada, una actividad física moderada y estable y un control de las complicaciones y/o enfermedades concurrentes.

 

Tratamiento dietético

La dieta del paciente diabético debe cumplir una serie de objetivos.
En primer lugar, debe ayudar a mantener un nivel de glucemia adecuado. Para ello, es necesario mantener un esquema de administración de comidas estable, que se coordine con los efectos fisiológicos de la insulina.  Utilizaremos una dieta comercial suministrada en la clínica, que nos garantizará  que le estamos dando lo más adecuado para nuestro perro.
En segundo lugar, junto con la actividad física, debe permitir que el animal alcance el peso corporal adecuado y que este se mantenga. Hay que establecer un plan dietético en función del peso del animal. La obesidad es un factor predisponente al desarrollo de la enfermedad. Por tanto si tienen sobrepeso deben perder progresivamente peso, hasta alcanzar el ideal. Si tiene su peso ideal, este debe mantenerse mediante una dieta con una proporción de fibra equilibrada.

En los casos que el paciente lleva mucho tiempo padeciendo la enfermedad puede estar delgado, incluso caquéctico. En estos casos, hay que establecer una dieta cuyo contenido en fibra sea moderado y su contenido calórico elevado que permita el incremento progresivo de peso, hasta alcanzar el ideal.
Por último, la dieta debe prevenir y/o controlar las complicaciones y las enfermedades concurrentes. Para evitar complicaciones hay que mantener un nivel correcto de glucemia (< 200 mg/dl). Si existen enfermedades concurrentes hay que modificar la dieta en función de los problemas presentes y elegir una combinación que cumpla todas las características necesarias.

 

Complicaciones

1.- Cetoacidosis diabética.- Está producida por la falta de insulina. Tiene como síntomas la deshidratación, vómitos, diarrea y depresión mental, entre otros. Estos casos requieren hospitalización urgente.

2.- Hipoglucemia.- Ocurre cuando damos una dosis excesiva de insulina. El animal pude encontrarse debil, temblarle las patas incluso desmayarse y tener convulsiones. Puede llegar a producir la muerte. En caso de que se noten estos síntomas dar inmediatamente azúcar o jarabe de glucosa (antes incluso de llamar al veterinario) y acudir a después a la clínica con la mayor presteza.

Suele producirse al realizar grandes cambios en la dosis de insulina.

3.- Pancreatitis.- Esta enfermedad consiste en la inflamación del páncreas. Cursa con vómitos copiosos y dolor abdominal.

4.- Infecciones.- Los animales diabéticos  tienen disminuidas su capacidad defensiva, por lo que es muy fácilque bacterias oportunistas ataquen a nuestro animal. Los sistemas más tipicamente afectados son la piel, el sistema respiratorio y el sistema urinario.

5.- Cataratas.- Es la opacidad del cristalino. Pueden llegar a provocar ceguera.

Dentro de las enfermedades concurrentes y/o complicaciones asociadas a la DM las más frecuentes son las alteraciones pancreáticas: pancreatitis e insuficiencia pancreática exocrina. La aparición de una pancreatitis aguda se un enfermedad grave que precisa de asistencia veterianria urgente y en la mayoria de los casos hospitalizacion con fluidoterapia y antibioterapia. Una vez superada la fase aguda se debe mantener con una dieta rica en hidratos de carbono y baja en grasa.
En pacientes con IPE hay que administrar una dieta rica en carbohidratos y baja en grasa y en fibra.
Cuando existe hipertensión, es recomendable una restricción de sodio en la dieta; además una proporción elevada de hidratos de carbono y fibra, ayudan a disminuir la presión sanguínea. Si hay un fallo renal asociado, la proporción de proteína de la dieta debe restringirse y ser de alta calidad.

Una vez que se ha establecido el plan dietético, este debe ser constante, en composición y cantidad. Cualquier cambio que se realice en la dieta debe ir acompañado de una valoración de la glucemia y un ajuste de la dosis de insulina, ya que las necesidades de esta, probablemente sean diferentes.
 

CONSUMO CALÓRICO EN EL PACIENTE DIABÉTICO
En general, las necesidades calóricas de un perro con DM no complicada son las mismas que las de un animal sano (60-70 Kcal/kg/día para razas pequeñas, 50-60 Kcal/kg/día para razas grandes). Lo primero que debemos establecer es el peso ideal corporal, basándonos en el estándar de la raza y teniendo en cuenta la edad y la actividad física. Hay que monitorizar el peso corporal y realizar los ajustes individuales necesarios.
Si el animal es obeso, hay que restringir el consumo calórico al 50% - 75% de las necesidades calóricas establecidas para su peso ideal. La pérdida de peso debe ser gradual, durante 2 a 4 meses, siendo necesario ajustar el esquema dietético y de insulina al peso del animal. La obesidad favorece la intolerancia a la glucosa ya que produce una resistencia periférica a la acción de la insulina que suele ser reversible; por lo que debe evitarse siempre en un paciente diabético.
Si el animal está por debajo de su peso ideal, hay que incrementar el consumo calórico durante un corto período de tiempo, hasta alcanzar el peso ideal.
Cuando el animal tiene un peso ideal, este debe mantenerse constante mediante una dieta cuyas características se describen posteriormente.

 

ESQUEMA DE ALIMENTACION
Las comidas del animal se deben administrar cuando el efecto de la insulina sea máximo. La actividad de la insulina, depende del tipo de insulina (NPH o lenta) y del pico máximo de actividad y duración del efecto, que en cada individuo pueden ser diferentes. Por otro lado, si el consumo calórico se divide en más de una comida, en la medida de lo posible, se disminuyen las fluctuaciones de glucosa. Además, al administrar más de una comida se disminuyen las concentraciones de hormonas contrareguladoras y de ácidos grasos libres, lo que favorece a su vez el buen control de la glucemia.
Teniendo en cuenta estos conceptos, el animal que recibe una sola dosis de insulina al día (Lente), se le alimenta dos veces al día: una con la administración de la insulina y otra cuando el efecto de la insulina es máximo, entre 7 y 9 horas de su administración. Los animales que reciben insulina cada 12 horas, pueden ser alimentados de dos formas: si la insulina es NPH, las comidas que se administran son 2, inmediatamente después de cada inyección de insulina. Si la insulina es Lente, se pueden administrar 3 comidas: una después de la primera dosis, otra cuando la actividad de la insulina es máxima (5-7 horas) y otra después de la 2ª dosis de insulina. La elección del esquema de comidas e insulina siempre es individual y en muchas ocasiones este esquema es modificado después de realizar una curva de glucemia. Este esquema debe mantenerse constante y no se puede administrar ningún alimento fuera del horario de comidas.

 

TIPO DE ALIMENTO
Las dietas caseras no son recomendables en los animales diabéticos ya que su contenido en nutrientes no es tan equilibrado como el de las dietas comerciales. Dentro de estas, es preferible elegir un alimento comercial seco, ya que las dietas semi-húmedas y en menor medida, las enlatadas, contienen proporciones elevadas de propilenglicol y carbohidratos simples de fácil digestión que favorecen la aparición de hiperglucemia postpandrial.